Saltos del Guairá. Ya no existen.

Tan pocas cosas sé de Paraguay que no conocía la historia de Los Saltos del Guairá. Un nombre que está arraigado en mi memoria, algo que se ha nombrado en mi niñez, posiblemente, pero que yo no tenía registrado con conciencia.

¡Y qué mal! ¿cómo no vamos a saber esto? Las veces que admiré las cataratas del Iguazú, o cualquier arroyo, o un pequeño salto fascinante como el de Salto Encantado en Misiones.
Los saltos del Guairá eran los más caudalosos del mundo. Pero ya no existen.
Las veces que contemplé el Río Paraná, o que me zambullí en él. Pero nunca hubiera imaginado que, aguas arriba, traería historias tan dolorosas como esta. Me las susurraba, pero no las entendía. Tanto fue su enojo que una vez casi me arrastra hasta sus profundidades, pero mi prima, que entonces era mucho más alta, me agarró de los pelos y me estiró hacia arriba.
Tal vez, aquella vez, el Paraná traía “haine“, que quiere decir “odio” en francés, y lo digo en otro idioma porque en español me suena impronunciable. Porque “haine”, me contaron hace poco unos franceses de París, es lo que sienten los jóvenes de los suburbios de esa ciudad frente a los burgueses. Es como un dolor/enojado y atragantado que busca venganza.
Pobre río, allá en lo alto, justamente donde se lo conoce como Alto Paraná, hubo una vez un paraíso hoy desaparecido por el hombre. En la frontera entre Paraguay y Brasil habían siete saltos, el agua del río venía turbulenta y en gran cantidad; luego, en Brasil,al llegar a las sierras de Maracayú su cauce se estrechaba y el gran caudal de agua se veía obligado a pasar por espacios muy estrechos de piedra de hasta unos 60 metros; cuando antes, río arriba, llegaba a medir más de 4 mil metros de ancho. ¡Imagínense la fuerza del agua! Su sonido se podía oír a 36 km de distancia. Hoy, toda esa agua cae en una represa, el embalse de Itaipú.
Ese proyecto macabro de dominación de la naturaleza, comenzó en 1966. Los Saltos del Guairá (en Paraguay) y Sete Quedas (en Brasil), desaparecieron en el mismo año en que yo nací, hace 30 años, en 1982. ¿Otra señal?
Escuché un video en portugués en el que una especialista decía que mucha gente no soportó semejante cambio en el paisaje y que aumentaron las internaciones en hospitales psiquiátricos. Me recordó al caso del Embalse Cabra Corral en Salta. Un fotógrafo que encontré vendiendo fotos en la calle Balcarce, me invitó a que conociera a un amigo suyo, un famoso poeta salteño cuyo nombre hoy no recuerdo. Aquel día, en 2002, el viejo poeta me regaló un libro que retrataba la tristeza de cómo las aguas habían ido tapando poco a poco los hogares de la gente que ahí habitaba… Fue la primera vez que tuve conciencia de cómo el poder humano va contra lo natural y lo propiamente humano, de una manera realmente palpable, en su gente y en su poesía.
Qué triste final. Comparto imágenes que dan cuenta del paraíso perdido.
Saltos del Guairá/ Sete Quedas, lo que desapareció.
Saltos del Guairá/ Sete Quedas, lo que fue.
Saltos del Guairá/ Sete Quedas, paraíso perdido.
Saltos del Guairá/ Sete Quedas, desapareciendo.
Itaipú. Lo que hay hoy.

 

……………………

CECILIA HAUFF es Licenciada en Letras y viajera. Lleva adelante la edición de Kay Pacha Revista, una publicación impresa y digital sobre viajes y viajeros. También editó un libro artesanal de poesías: “Pies alados” (2013, Porto Alegre, Brasil) y una versión fanzine y bilingüe (portugués-español) titulada “Sandalias aladas” (2013, Maceió, Brasil). Nació en El Colorado, Formosa, Argentina, tiene 31 años y desde diciembre de 2012 se encuentra viajando a dedo por Sudamérica. Se puede seguir los pasos de sus pies alados en Facebook: Chicalatinoamericana.

Anuncios

4 comentarios

  1. Muy lindo lo que compartis, ojalá hubiera forma de recuperar esos saltos, de hecho que hay formas, solo que es de un costo muy elevado y no hay voluntad.
    Pd: la primera foto es de las cataratas del Yguazu.

    • Es cierto son las Cataratas del Yguazú (o Iguazú como se prefiera). A veces las notas de esta naturaleza son algo tendenciosas o se publican los “dice que” de personas que repiten como loros y no tienen fundamento real.

  2. También hay mucho folclore en todo esto. Sería interesante que propusieran otras formas de obtener energía eléctrica, porque los paneles solares y los molinetes son excesivamente caros, producen poco y la vida útil es muy corta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s