Viajar sola a dedo: ¿diván a bordo?

Viajar sola a dedo no es fácil, al menos para mí. Tengo que irme a dormir programando esa idea en mi mente para levantarme al otro día lo más predispuesta posible. Predispuesta para cargar mi pesada mochila hasta un punto “adecuado” para hacer dedo, lo que generalmente implica largas caminatas hacia las afuera de un pueblo, o tomar algún ómnibus hacia donde se diluya la urbanidad de alguna gran ciudad. En general, los buses urbanos o interurbanos no están preparados para recibir en sus pasillos a una mochilera con una carga tan grande que podría molestar a los demás pasajeros. En esas situaciones siempre estoy preparada para oír los mismos comentarios y sobrellevar similares conversaciones con choferes o pasajeros: “¿cómo podés llevar una mochila tan grande?”, “¿viajás sola?, ¿no tenés miedo?”, “¿no te duele la espalda?”, “¿tenés familia?”, etc. Hasta ahora creo que la mejor manera de enfrentar esos interrogatorios es con la mayor sinceridad posible y una sonrisa: “sí, a veces me da miedo, pero tengo mucho cuidado”; “sí, viajo sola pero todo el tiempo encuentro personas en mi viaje, hasta ahora no me he sentido sola”; “sí, tengo una hermosa familia que sigue mi viaje y siempre me espera”; “la mochila es pesada, sí, pero es ergonómica, sólo me cansa levantarla, pero una vez que la tengo puesta ya no se siente tanto el peso, a no ser que tenga que caminar varios kilómetros…”

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Viajando sola a dedo de Libertad a Colonia, Uruguay
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Viajando sola a dedo de Tacuarembó a Paysandú (Uruguay)

Una vez que se encuentra un buen lugar para hacer dedo, la mente de la chica que se para en la ruta debe actuar para que la sensación de exposición de su femineidad frente a un torrente de conductores y acompañantes pertenecientes a una sociedad fuertemente machista no la hagan tambalear. Todos los conocimientos sobre lenguaje corporal aprendidos en breves clases de teatro y en mi corta experiencia como docente vienen a mí para intentar mostrarme erguida, segura de mí misma y con una gran sonrisa al centenar de miradas que me atraviesan burlonas, piadosas, indiferentes, divertidas, cómplices o altaneras. Sé que debo mirar a los ojos de los conductores, lo aprendí de otros viajeros. Entonces me pongo los lentes porque soy medio “chicata” (no veo bien de lejos) y empiezo a distinguir sus destellos, sus gestos, sus sonrisas, sus expresiones de todo tipo. A veces hay gestos que me desaniman, pero tomo coraje, tal vez con un poco de agua o un caramelo, respiro hondo, y recupero la sonrisa. Un día voy a dibujar un diccionario con los gestos que hace la gente cuando hago dedo. Algunas veces no fue suficiente con mentalizarme para estar con toda la energía positiva en la banquina y fue preciso ponerme los auriculares, conectarlos al Mp3 y poner canciones de Os Mutantes a todo volumen para que el poder me llegue por otro lado; y funcionó. Usted puede intentarlo en casa si alguna vez lo requiere, para subir el ánimo, digo.

No puedo explicar con exactitud cómo lo hago, pero siempre intento transmitir en la ruta que soy una mujer que viaja por razones personales profundas, serias y ciertas, y que no tengo intenciones de conquistar a ningún conductor, ni mucho menos que me falten el respeto. Supongo que la ropa, la actitud que se adopta en la banquina, la mirada, la presencia, de alguna manera todo habla a favor o en contra de eso; hasta ahora no he tenido ningún problema y creo que he sabido transmitir mi mensaje. Son sólo algunos segundos que se cruzan con esos conductores para intentar hacerlos parar y, si se detuviera alguno, son sólo otros pocos segundos para cruzar algunas frases sobre destinos y tratar de percibir qué clase de persona tengo en frente, entonces termino de decidir si me subo o no a ese vehículo. No todo depende del azar, hay intuiciones, hay señales y hay formas de canalizar energías de uno hacia los otros y de los otros hacia uno; creo que nuestras decisiones pueden cambiar nuestros destinos. Sólo que no siempre es fácil saber cómo actuar.

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Viajando a dedo por la costa de Uruguay, rumbo a Valizas, en una casa rodante de alemanes…

Viajé sola durante un mes por Uruguay a dedo. Considero que se trata de una forma de expresión corporal ensayada en las rutas; sin dudas, es una puesta en escena y una interacción que se construye conscientemente con los otros, he llegado a algunas conclusiones. La primera es que transmito algo en las personas que me da confianza en mí misma, porque hasta ahora no he tenido sobresaltos negativos, al contrario, gente de todo tipo ha conversado conmigo durante los viajes con mucho interés por mostrarse amables e incluso solidarios. Sin embargo, lo confieso, soy consciente de que busco la “sintonía” o la “frecuencia de onda” de esas personas para interactuar y así poder llevar la comunicación hacia un terreno en el que yo me sienta tranquila y a salvo. En cada viaje invierto mucha energía, analizo mucho lo que ocurre a mi alrededor, estoy alerta y, al final del día, me siento agotada; por eso estoy avanzando muy lentamente en el mapa, porque no todos los días estoy lista para salir a la ruta y desplegar esta experiencia sola. Cuando viajo de a dos me relajo, y me dejo llevar la mayor parte del tiempo.

En Uruguay me pasó algo relacionado con todo esto. Me di cuenta, después de varios viajes en los que los conductores abrieron demasiado sus corazones para contarme sus problemas personales que no estoy preparada para ser psicóloga en las rutas, aunque creo que serìa una profesión exitosa. La gente necesita hablar y que se la escuche, en especial las personas que, por alguna razón, están viajando solas. Si bien a mí me encanta escuchar los relatos de la gente, descubrí que no es el tipo de discurso que estaba esperando recibir; siento que me faltan herramientas cognitivas y, sobretodo, predisposición mental y energética para ser una psicóloga a bordo. Cuando terminó mi etapa de viaje por Uruguay y conseguí un compañero de ruta que me llevara hasta Brasil, me distendí y luego me sentí realmente agotada.

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Probando el cartel para hacer dedo de Bruno de Tacuarembó a Brasil, una ruta muy difícil…

Yo quería que “mujer sola en la ruta” no fuera sinónimo de objeto sexual dentro de una sociedad machista y patriarcal, ahora resulta que si no represento eso tengo que absorber todos los problemas de los conductores tristes. Mi problema no es que no sepa escuchar, sino que no puedo evitar absorber  toda esa energía negativa. Si hay psicólogos leyendo esto que estén anhelando un poco de aventura en sus vidas o que no tengan trabajo, yo les recomiendo que se animen, que salgan a la ruta con un cartel que diga: “Terapia a bordo”, o algo parecido, y que lo cobren como consultas o que lo hagan solidariamente; la gente lo necesita.

Como habrán podido percibir en este texto, le doy mucha importancia a las señales que me arroja la ruta y, en especial, sigo mis instintos. No tengo más armas que esas y me aferro fuertemente a ellas. Y bueno, también tengo una navaja que me dio mi abuela que espero seguir usándola sólo para pelar naranjas. En la frontera sentí un gran temor de entrar solita a dedo a Brasil; no sé por qué, fue sólo una intuición. Tuve la suerte de encontrar un compañero, Bruno, que me ayudó a cruzar la frontera haciendo dedo conmigo. Ese gesto fue muy importante para mi viaje; no creo que todo lo pueda hacer sola, muchas veces necesito de la solidaridad de los amigos del camino. Desde entonces, siempre estoy buscando compañeros de ruta. Hay algo en las miradas y gestos de las rutas brasileras, y en las rutas mismas, que aún no me dan la seguridad y predisposición que me dio Uruguay para salir sola. Cuando sienta que es el momento lo voy a hacer. Esa es la verdadera razón por la que estuve mucho tiempo en el sur de Brasil. Ahora encontré un compañero de ruta chileno para hacer dedo desde Florianópolis hacia el norte, veremos cómo nos va… Las rutas brasileras no son fáciles, debemos desplegar buenos pulgares y convincentes miradas.

Florianópolis, 31 de marzo de 2013

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15 comentarios

  1. ¡Hola Ceci! He viajado algunas veces a dedo, cuando fui adolescente, e inclusive lo debí hacer cuando supervisaba escuelas y debía ir a otro pueblo y no tenía colectivos disponibles, pero te confieso que las vivencias que nos has transmitido me han hecho reflexionar sobre aspectos de la vida que tenía en una cierta nebulosa. ¡Qué bien nos hacen tus crónicas! Un beso y toda la suerte del mundo…

  2. Estimada Amiga virtual, te sigo acompañando desde el primer momento de tu partida. Con tu largo viaje por el mundo, encontrarás personas diferentes, sociedades diferentes, zona geográficas diferentes, climas diferentes, es decir, todos diferentes, que, con los libros no se vive, no se percibe, y que cuesta creer, a lo largo de tus recorridas y el transcurso del tiempo cambiarás tu percepción de realidad, “´ésta realidad” es la que interesa saber, y que por cierto, están muy bien comentadas. Entonces solo me queda disfrutar con Vos, tus vivencias reflejados en los comentarios volcados en tu página.
    Saludos.

  3. Oi, tudo certo ? Estou gostando muito do seu blog. Pretendo começar minha viagem em 2016, e pretendo ficar uns dois anos viajando. Parabens pelo seu blog !!!
    Eu moro em Londrina – PR. Se tu passar por aqui e precisar de ajuda, estou a disposição !

    Hola, ¿está bien? Estoy disfrutando mucho de tu blog. Quiero comenzar mi viaje en 2016. Tengo previsto viajar durante dos años. Muy bueno el blog. !!!! Y por su vision del mundo ! Me gusta demasiado !
    Yo vivo en Londrina – PR.És en norte del Paraná . Si usted pasa y necesita ayuda, estoy disponible!

  4. Es increible como nos podemos llegar a abrir y contarle a personas que no conocemos o que recien conocimos hace 2 min , toda nuestra vida , esperando una solucion , en esos casos por experiencia personal , lo mejor es escuchar , dejar que se liberen.

  5. excelente articulo! yo planeo viajar por Latinoamerica y lo mas probables es que sea sola, que admiracion el valor que tienes.

  6. Hola, me encanto leer este blog! El 15 de julio arranco por primera vez un viaje de 18 días por Uruguay, sola! Necesito toda la buena onda, y la energía positiva para lograrlo, es la primera vez y sola, no es nada fácil, cuando comentas lo q vas a hacer, desde el vamos, ya te miran raro. Pero bueno, hay q vivir la vida de uno, no? no la de los demás o como los demás nos dicten. Abrazo y ojalá algún día podamos compartir un momento y charlar!! Alicia

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