Autostop: realidad o mito

LA HOSPITALIDAD ES UN MEDIO DE TRANSPORTE

– Por Cecilia Hauff –
 chica viajando a dedo

Si buscamos en Internet el término autostop nos sorprenderemos de la cantidad de material publicado. En primer lugar veremos que aparece, tanto en los buscadores como en el imaginario colectivo, un conocid mito urbano: la mujer que aparece junto a la ruta pidiendo un aventón y que luego resulta ser un fantasma; luego, el desenlace del relato varía tantas veces como narradores hay.

Por otro lado, hay una versión erótica -o porno- de la historia, ya no se trata de una misteriosa dama que eleva el pulgar en la banquina, sino de una extrovertida muchacha de dotes voluminosas que parece prometer cumplir los deseos del conductor generoso que se detenga. Este es el mito urbano que estropea, muchas veces, nuestras ganas de viajar solas por el mundo. Nos complica la existencia a las viajeras, pero no nos anula.

Sin embargo, los verdaderos autostopistas -como dice la jerga-, no son fantasmas, existen; aunque a veces el cansancio y el polvo de los caminos realmente los haga lucir como tales. Tampoco son estrellas porno –aunque todavía podría demostrarse lo contrario-. Más bien, son personas con ganas de conocer a otras personas y los lugares donde habitan, sus formas de concebir al mundo y de relacionarse con él, sus costumbres, sus historias y mucho más.

Una razón bastante frecuente por la que los viajeros eligen el dedo pulgar como medio de transporte es el ahorro. Digamos que son combinaciones interesantes: un vínculo genuino con la gente del país, una buena dosis de aventura y poco margen de gastos.

Hay que tener en cuenta que no cualquier viajero está en condiciones de salir a recorrer el mundo a dedo. No es que uno deba tener ciertas aptitudes físicas o mentales, más bien creo que lo que hay que tener son ganas, interés y valor.

A mucha gente le da miedo; de todos modos, siempre estamos expuestos a cualquier peligro, ¿o no? Por eso el temor es una barrera poco convincente cuando el interés es mayor. Mi plan no es instigar a nadie con la idea de que el autostop es la mejor manera de viajar, simplemente me motiva dar a conocer que hay muchas personas que realmente disfrutan de realizar estas extraordinarias travesías.

Los menos expertos se preguntarán si existe un manual para principiantes. Por supuesto, en Internet sabemos que se encuentra de todo. Hay comunidades de mochileros que eligen viajar a dedo y que organizan encuentros en diferentes lugares, incluso competencias de carretera; hay foros para buscar compañeros de viaje y poder aclarar las dudas de los novatos inseguros, y enlaces a sitios interesantes en otros idiomas. La verdad es que, leyendo las experiencias de los que publican sus relatos, uno se entusiasma y dan ganas de salir lo antes posible a las rutas a probar suerte. Una se sorprende al descubrir que no sólo hay jóvenes, también hay gente mayor y, además, muchas mujeres que viajan siguiendo esta modalidad, algunas incluso se animan a ir solas.

Lo más divertido de realizar este tipo de viajes es el constante juego con el azar, la incertidumbre de no saber dónde se pasará la noche ni quién será el gentil conductor que nos llevará ni cuánto tiempo hemos de pasar junto a la ruta ni en qué condiciones… Y cosas así. Por lo que es aconsejable contar con tiempo suficiente y estar preparado para la aventura.

Ya sabemos, gracias a Machado y Serrat, que caminante no hay camino, se hace camino al andar… Con este eco les dejo la tarea de seguir descubriendo nuevas maneras de conocer el mundo y de programar su próxima aventura, aunque ésta sólo consista en elevar el pulgar con un cartelito que indique el nombre del pueblo contiguo a 20 kilómetros de su lugar de residencia. Por algo hay que empezar.

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Para seguir leyendo sobre viajar a dedo:

En Chicalatinoamericana

En Revista Kay Pacha

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CECILIA HAUFF es Licenciada en Letras y viajera. Lleva adelante la edición de Kay Pacha Revista, una publicación impresa y digital sobre viajes y viajeros. También editó un libro artesanal de poesías: “Pies alados” (2013, Porto Alegre, Brasil) y una versión fanzine y bilingüe (portugués-español) titulada “Sandalias aladas” (2013, Maceió, Brasil). Nació en El Colorado, Formosa, Argentina, tiene 31 años y desde diciembre de 2012 se encuentra viajando a dedo por Sudamérica. Se puede seguir los pasos de sus pies alados en Facebook: Chicalatinoamericana.

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