A dedo de Salta a Jujuy

Ellos no creían que nos levantaríamos temprano para hacer dedo después de la fiesta de despedida en Salta. Ellos son los que estaban en la fiesta. Nosotras sabíamos que lo haríamos.

Hacía apenas unas horas que nos conocíamos pero no hacía falta preguntar tanto, ni coordinar demasiado, ni esperar que pase mucho tiempo de convivencia rutera para darnos cuentas que estábamos en sintonía. Bastaba con poner el despertador en el celular y ¡pumba!, vamo’ arriba, minina.

La gente que hace tiempo viaja a dedo sabe que las mañanas son preciosas para llevar adelante una buena jornada rutera. Jujuy está muy cerca de Salta, es cierto, pero también estaba la emoción de hacer dedo juntas por primera vez, y no es que habláramos al respecto, todo estaba en el aire.

Hasta la actividad que a simple vista parece la más libre o desordenada, como viajar a dedo, tiene reglas, disciplina, esfuerzos que hay que hacer; rutinas. Igual Lari y yo no somos tan estrictas en algunos detalles del Manual del mochilero que viaja haciendo “autostop”. No hay uno, hay varios, les dejo el link del que más experiencias tiene y más reflexionó seriamente sobre esto, lo sé porque tuve la gracia de hacer unos cuántos kilómetros a dedo con el autor, hasta me animo a decir que los demás son derivaciones de éste. Pero sí es cierto que hay cositas que son importantes y que siempre tengo en cuenta como las más útiles, entre tantas otras que se suelen enumerar.

Algunas cosas que tenemos en cuenta para hacer dedo:

La sonrisa.

Por suerte encontré una compañera de viaje con una linda sonrisa y dientes muy blancos, como le dijo a Lari una chica en Salta, ¡y es verdad! Yo creo que soy un poco más seria y mis dientes no son taaan blancos, pero igual trato de dibujar sonrisas cuando pasan los conductores, de mirarlos a los ojos y de ver sus gestos y responder. Como por ejemplo, si me hacen el gesto de que van “acá nomás” (generalmente es un dedo que señala insistentemente hacia adelante), yo les respondo con el mismo gesto, intentando comunicar que yo también voy acá nomás. Algunos sonríen y siguen viaje, a veces paran. Es un ejemplo de interacción. Cuando hacen el gesto de que están llenos, y veo que es así, los saludo como tratando de decir: gracias, que tengan buen viaje, y también sonríen y hacen “chau” con las manos. El lenguaje corporal es maravilloso. A veces alguien pasa muy serio y con Lari decimos: ¡qué cara! Porque realmente hay una energía que se comunica, casi sin querer. Por eso es importante montar la escena y disponer la actitud corporal para generar una buena comunicación. Sin embargo, a veces estamos cansadas, el sol mata, o estamos leyendo un libro y justo pasa alguien, e improvisamos ante la aparición de un vehículo “sorpresa”. Podés estar despeinada, con el sombrero tapándote media cara o los lentes de sol puestos que impiden mostrar tu mirada, pero la sonrisa igual te salva. Y no sólo haciendo dedo, así que sepan que es un capital natural muy valioso, no duden en explotarlo y en disfrutar de sus beneficios.

Algo muy lindo que descubrí que hace Larissa cuando hace dedo, es que, además de sonreír y de levantar el pulgar, saluda con la mano a los choferes para llamar su atención. Me pareció una idea genial, al menos para chicas. Siempre hay algo nuevo para aprender de los demás.

Al respecto, dos anécdotas. Una, la escena de la película “Comer, rezar, amar” en la que un maestro budista manda a la protagonista a meditar todos los días con una enorme sonrisa, hasta que sus órganos aprendan a sonreír; esta imagen siempre se me viene cuando la raja de mi cara se resiste a mostrarse. Otra, fue en un bar de Lima en el que trabajé; había discutido con un compañero de laburo que me trató mal, y esa noche me quedé con cara de cú. A pesar de que nos habíamos pedido disculpas y dado un abrazo, la mufa no se me iba. Pero yo no me daba cuenta, hasta que un cliente habitual que estaba sentado en la barra empezó a darme propinas por sonrisas. Cada vez que se me apagaba la cara, él ponía soles en un tarrito y me decía con ruidos de monedas y un gesto enorme en su boca, que sonría. Conclusión: a sonreír con todo el cuerpo, que las sonrisas son muy importantes para las personas que tenemos al lado, y para nuestros adentros.

El espacio para estacionar.

Siempre hay que buscar un lugar en la ruta con espacio suficiente para que el vehículo que decide llevarnos pueda parar sin entorpecer el tránsito. Generalmente viajamos con mochilas grandes por lo que necesitamos unos minutos para acomodar el equipaje y subir al vehículo. Cuanto más facilitemos este trámite, mejor caeremos a nuestro amable chofer. También hay que tratar de hacer todo lo más rápido posible (coordinar destinos, subir el equipaje, acomodarnos), porque muchos tienen el día programado y no está bueno que los atrasemos. Adaptarnos a un espacio pequeño con toda nuestra carga, tiene que ser la prioridad, aunque a veces no estemos tan cómodos. ¿Quién dijo que viajar es sólo disfrutar? Hay que hacer muchos esfuerzos y bajar las pretensiones. Una jornada de viaje siempre es agotadora, algunas más que otras, por eso coincidimos con Larissa en que nos gusta parar cada tanto en un lugar por más tiempo para descansar y conocer mejor ciertos sitios y su gente.

Por ejemplo, en Salta hicimos dedo en El Portezuelo, creo que así le dicen. Queda a la salida de la ciudad al pié de la subida para autos del cerro San Bernardo. Este es el camino de autopista hacia Jujuy, y debo decir que fue la primera vez que hice dedo por ahí, pues ya lo había hecho antes dos o tres veces, pero por el camino de cornisa que comienza en Vaqueros. Hasta ese punto llegamos gracias a Gando, nuestro anfitrión de Couchsurfing, que tuvo la amabilidad de dejarnos en el mejor lugar. Y claro, había espacio para estacionar. El primero que nos llevó, un tipo muy simpático y sonriente (supongo que sonrisas atraen sonrisas), nos dejó en una rotonda en Güemes, frente a una estación de servicio. Tanto la rotonda como la entrada y salida de vehículos a la estación, obligaban a los vehículos a pasar más lentamente. Fue así que dos salteños que iban a trabajar a Jujuy para instalar aires acondicionados nos vieron (las sonrisas) y pararon. Y tuvimos otro viaje con desconocidos súper simpáticos con los que compartimos charlas y más sonrisas (perdón que insista con esto, pero me parece necesario, a veces compartimos autos con otros mochileros que viajan a dedo y creo que son muy serios y callados, hay que ponerle onda).

Algo que yo nunca utilicé, que tampoco sé cómo funciona, pero dejo el dato para los que les interese, es que existen sitios como Hitchwiki donde los viajeros dejan informaciones sobre lugares buenos para hacer dedo en cada ciudad… Tal vez sea muy útil, sin embargo yo sigo preguntando a la gente local, o salgo intuitivamente, o mirando un mapa.

La velocidad del tráfico.

Además de prever el espacio para que pare un vehículo, hay que tener en cuenta a qué velocidad pasan en ese punto en el que nos ubicamos para extender el pulgar y sonreír. Si van muy rápido, no les alcanzará el tiempo para frenar, o peor aún, ni siquiera verán nuestros dientes blancos, ni tendremos tiempo de responder a sus gestos. Por eso es importantísimo encontrar un sitio donde, por alguna razón, los vehículos deben aminorar la marcha. Ya sea porque las reglas de tránsito lo imponen, porque hay un cruce, una rotonda, un semáforo, algún sistema de reducción de velocidad, un puesto de control, etc. Y encima, este lugar debe ser en una zona de la ciudad o pueblo en la que ya no haya posibilidades de confusiones con respecto a la dirección de la ruta, o sea, que haya la menor cantidad de desvíos posibles. El lugar ideal es ese en el que se puede suponer que la mayoría de los vehículos que pasan por ahí, no van “acá nomás”, a un barrio periférico u otro destino, sino que van hacia donde nosotras queremos ir. A veces, la confusión es inevitable porque no conocemos bien la ciudad donde estamos, en ese caso, lo mejor es hacer un cartelito con el nombre de nuestro destino.

Por ejemplo, en Jujuy estábamos en un barrio periférico, caminamos un montón con las mochilas hasta la autopista que aún debía atravesar la capital jujeña antes de tomar la ruta a Purmamarca. No queríamos gastar en transporte urbano, además que es terrible subir a un bus lleno de gente parada con las mochilas enormes, todo el tiempo se molesta a los demás en esa situación, lo detesto. Estábamos cansadas y tiramos el equipaje en el primer punto de la autopista que encontramos. No habíamos hecho cartelito y no teníamos con qué improvisar uno, así que intenté hacerles el gesto de “acá nomás” a los choferes, intercalando con el gesto del pulgar y las sonrisas (ven que es un trabajo medio complicado). Paró un camión que iba “ahí nomás”, a la salida de la ciudad, en Yala, que ese sí fue el punto perfecto para hacer dedo. Salir de grandes ciudades siempre tiene algunas complicaciones cuando no queremos gastar. Generalmente hay que estar preparado para caminar bastante con las mochilas puestas. Así que no hagan como yo, lleven mochilas livianitas.

La compañía.

La persona que nos lleva realiza un acto de solidaridad que nos ayuda a cumplir un sueño o a llegar más lejos en nuestro viaje. Por eso, por más que haya un abismo cultural entre el chofer y el mochilero, creo que es parte de nuestro rol de “invitados” en un vehículo ajeno, realizar un esfuerzo por tratar de ser una buena compañía. Es cierto, a veces estamos muy cansados, o no sabemos de qué hablar, o nos parece que el chofer no tiene muchas ganas de charlar. Cada vehículo es un mundo y hay que aprender a leer sus signos y reglas para ser una buena compañía y no caer en la estupidez de ser unos aprovechadores que se suben como a taxis y se desligan del mundo interno del medio de transporte, ni en la ridiculez de hablar sin parar cuando la onda es más contemplativa… No sé, cada persona encuentra sus formas de iniciar una conversación con un desconocido.

A veces nos levantan por curiosidad y no hace falta pensar mucho porque nos hacen miles de preguntas sobre nuestro viaje. Pero esto no siempre sucede. Entonces pienso en formas de acercarme más a ese “otro” sin ser pesada, metida o generar desconfianza con determinadas preguntas. Empiezo por saber el nombre, hacia dónde va y para qué (si es un viaje de trabajo o de placer). Si es un local le hago alguna pregunta sobre lugares para conocer, y voy viendo. Si da, entro en terrenos más íntimos como si tiene familia, etc., sino, trato de mantenerme en una charla impersonal, hacia afuera, sobre el contexto, etc…

Algo que aprendí viajando a dedo es que cuanto más información una ofrece sobre quién es, sus orígenes, dónde nació, a qué se dedica, menos desconocida se vuelve y se va ganando la confianza del otro. Porque claro, el otro también tiene miedo de nosotras, a veces más, a veces menos.

También creo que saber hacia dónde llevar la conversación es una buena herramienta, especialmente cuando viajo sola y me siento un poco incómoda con el chofer que me lleva. Si me siento intimidada “sexualmente”, empiezo a preguntarle al tipo sobre su familia, sus hijos, etc, y eso genera un cambio de actitud en el interlocutor. También creo que funciona hablar de mi propia familia. Y así, nunca tuve una mala experiencia. “El poder de las palabras”, como dicen…

La anécdota es que llegamos bien a Purmamarca. Incluso tuvimos más de lo que esperábamos para ese día, ya que el último que nos llevó a dedo nos invitó a acompañarlo en el “tour” que tenía planeado a las Salinas Grandes y después nos dejó en la casa donde nos alojaríamos.

Es cierto, dos chicas viajando juntas a dedo es la mejor combinación, pero igual hay que sonreír, igual hay que hacer el esfuerzo de ser una buena compañía, igual a veces hay que caminar mucho con las mochilas, también nos morirnos de frío o cansancio en una espera en la que parece que nadie nos levanta… Esto no es tarea fácil, es tarea fina 🙂 Y creo que nos gusta.

Anuncios

5 comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s