Dos francesas a dedo por el norte de Argentina

Repongo un viejo texto que escribí en mi antiguo blog. Por dos motivos. Uno, para recuperar noticias de viejos viajes; otro, porque en estos días estuvimos pidiendo alojamiento por Couchsurfing en Bolivia con Larissa y un chico de Sucre le respondió que no iba a recibirnos porque seleccionaba bien a las personas que alojaría en su casa y dijo que nosotras no habíamos hospedado personas, que sólo nos alojábamos… Gran error. Si bien el sistema de Couchsurfing es bastante abierto en este sentido, lo cierto es que ambas recibimos a muchos viajeros en nuestras casas antes de llevar esta vida seminómada. No tantos como la cantidad de veces nos recibieron a nosotras, pero fue gracias a esas primeras experiencias que se despertaron nuestras ganas de viajar. Acá unas anécdotas de algunos de mis huépedes de Couchsurfing cuando era estudiante y viajaba menos.

REENCUENTROS DE UNA NOCHE DE VERANO

-Por Cecilia Hauff-

Dorian y Jennifer son dos francesas de Lille, al norte de Francia, que pasaron a saludarme en estos días. Conocí a Dorian en septiembre de 2008, se había contactado a través de Hospitality Club, porque estaba haciendo un intercambio universitario en Santiago de Chile y decidió tomarse unos días de vacaciones para conocer Paraguay. Como no tenía tiempo eligió el camino más recto y, en un colectivo que recorría de un tirón de Mendoza a Resistencia, llegó a estas tierras pasando por alto medio país.

Aquella vez estuvo en casa dos noches, y había coincidido con la llegada de Lorenzo, que se quedó sin anfitrión de Couch Surfing y fuimos a su rescate. Él es tejano. Venía viajando por varios países desde Ecuador, donde estaba viviendo desde hacía tres años. Aquella vez fue Lorenzo el que llegó mitad en colectivo, mitad a dedo, desde Bolivia por Formosa hasta Resistencia, con el plan de llegar a Iguazú. Es decir que los dos llegaron al mismo punto haciendo rutas alternativas fuera de los circuitos turísticos que se recorren normalmente.

Cualquiera les hubiera dicho: “¡pero por qué tomaste ese camino!” “¡Por qué vas a ese sitio, no hay nada por ahí!” A mi ya no me sorprende porque cada vez conozco más viajeros que vienen a esta Resistencia que resiste perdida en el mundo. Son trotamundos que buscan rutas menos estereotipadas que las que eligen los turistas. Quieren ver esta América Profunda. Y a mí me encanta que así sea, que exista esa inquietud, gente fuera de lo común.

La pasamos muy bien aquella vez con Lorenzo y Dorian, al final se conocieron de casualidad en mi casa, una noche en que el tejano preparó tacos mejicanos para todos los amigos. Después se fueron viajando juntos a dedo hasta las cataratas de Iguazú. Parece que no fue un viaje fácil, la ruta no estuvo muy amable aquella vez. Y eso que se habían comprado una bandera de Argentina para darle un toque de marketing al proyecto dedístico –“parece que con la bandera fue peor”, dijo Dorian luego.-

Después, Lorenzo se fue hacia el sur de la Argentina a buscar familiares de origen italiano, porque sus ancestros habían pasado por ahí antes de instalarse en el norte del continente. Por suerte los halló, pero esa es otra historia. Dorian se fue a recorrer Paraguay y luego regresó a Santiago a seguir estudiando y degustando pisco chileno, pero esa también es otra historia.

La de hoy es la historia de Dorian y Jennifer, de 21 años que un atardecer caluroso chaqueño, llegaron a la capital de esta provincia del NEA, a dedo, desde Salta. Yo estaba trabajando y no sabía que andaban viajando, fue una linda sorpresa. Sólo sabía que Dorian tenía planes desde hace meses de ir a los carnavales de Brasil y que para entonces había prometido volver a vernos, ya que le quedaba mi casita en el camino. Y así fue, Dorian cumplió su promesa y fue muy lindo volver a alojarla y saber que la gente que uno encuentra en el camino no es tan pasajera a veces.

No conozco a nadie que haya viajado exitosamente haciendo dedo a través de la ruta que viene de Salta por Chaco, la RN 16. La verdad es que algunos empezaron el camino desde Resistencia pero se clavaron en Sáenz Peña donde casi muere el tránsito y llegaron a Salta en colectivo. Seguro que otros tuvieron más suerte, pero no nos conocimos todavía. El asfalto está en muy mal estado y en verano es inhóspito el clima, especialmente desesperante en esa puntita de Santiago del Estero donde el camino se pone peor y la población disminuye. Y si llueve, ni hablar, hay que convertir el auto en barco. Para evitar todas esas experiencias, el año pasado decidimos ir a Salta a dedo pero por la RN 81 de Formosa, que es un poquito más larga, pero está nueva. También como Dorian y Jennifer, aquella vez, salimos temprano a la mañana y al anochecer ya estábamos en Salta; tiempo récord.

Lo increíble fue que las francesas, sin saber todas esas historias sobre la ruta 16, se largaron sin dudarlo y llegaron. Los mitos, discursos encarnados en la cultura popular, muchas veces nos frenan. Pero a veces hay que rebelarse un poquito, ¿no?, o seguir una intuición propia.

Dorian y Jennifer ya siguieron viaje, a dedo, rumbo a Iguazú, llevándose un mapa rutero que les heredé. No sé por qué tanto desprendimiento material últimamente, todos se van con algo, un libro, un mapa, un diccionario, y sino, con los recuerdos.

Antes, las acompañé a comprarse una carpa barata a un supermercado, porque después de dormir a la intemperie con las bolsas de dormir en el camping de Salta, y de corroborar la densidad de mosquitos en tierra tropical, decidieron llevar un iglú desplegable que las proteja y las haga ahorrar en alojamiento.

Lo loco de volver a ver a Dorian fue que la conocí al principio de su viaje cuando recién empezaba a hablar en castellano, le costaba un poco, pero nos entendíamos igual con mi francés. Ahora habla un chileno casi perfecto lleno de “cachais” y elisiones de sílabas finales.

Pobres, las maltrataron los mosquitos la primera noche, además del calor abrazador -y abrasador- de Resistencia que las dejó planchaditas todo un día. Pero bueno, hay que aclimatarse paulatinamente, porque en Misiones y Brasil la movida tropical continúa.

Estas gringas son súper aventureras y van por más. Y las quiero un montón. ¡Buen viaje, chicas!

Resistencia, 9 de febrero de 2010.

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4 comentarios

  1. Chica Latinoamericana ¡VAYA! ESA PÁGINA NO SE PUEDE ENCONTRAR.

    Parece que no se encontró nada en esta ubicación. ¿Quizás pruebes con uno de los enlaces de abajo o una búsqueda?

  2. […] Muchas trabas se me presentaban en este nuevo intento. por suerte, no me dejé ganar por los bajones y Salta me recibió, como siempre, con brazos abiertos. Un amigo me ofreció un cuarto para alquilar y conseguí trabajo en una joyería, dejando currículums aquí y allá. Todo el mundial de fútbol me lo pasé trabajando ahí, a veces escuchando los partidos por radio, o mirándolos en algún café sola o con compañeras de trabajo o extranjeros de Cuchsurfing. […]

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