Caminando por Tilcara y Humahuaca

Tilcara

Pasamos varias veces por Tilcara. La base era Purmamarca. Siempre íbamos y volvíamos a dedo. ¿Por qué? Sólo había internet gratis en la plaza de Tilcara 🙂 Internet gratis en las plazas, y del bueno, realmente es un servicio a la humanidad…

Un medio día acabamos las baterías de las compus en la plaza, después de interactuar con el medio: mochileros, perros, músicos ambulantes, artesanos, gente local, ratos de frío, ratos de calor… Después levantamos nuestras humanidades y salimos a hacer un dedo corto para dar una vuelta por Humahuaca… Los paisajes son muy compartibles. No quería que quedaran guardados en una carpeta. Quería avivar el recuerdo de Tilcara y Humahuaca, donde comenzó este nuevo tramo del viaje a dedo por Sudamérica.

Humahuaca

Salimos desde la plaza de Tilcara hacia la ruta, justo donde hay una estación de servicios; mientras caminábamos, ya íbamos haciendo dedo. Ni siquiera nos terminamos de acomodar cuando paró un auto. Era una pareja de belgas que estaban haciendo los Valles Calchaquíes en un auto alquilado. Hablaban flamenco e inglés. Pero no hablaban mucho. Creo que estaban un poco desconfiados con nosotras, especialmente la chica. El chico primero preguntó si no nos importaba ir parando para sacar fotos; claro que no, respondimos. Pero luego hablaron algo en flamenco y decidieron que iríamos directo a Humahuaca; nos dejarían ahí y las fotos las sacarían a la vuelta. Me dio la impresión de estar frente a un típico caso del chico que para en la ruta para dar autostop porque seguramente que ya viajó así, pero la novia no lo entiende, no lo acepta o no le gusta. Como sea, gracias por tomar esos riegos. Entiendo que haya controversias de ese tipo. Igual es incómodo para nosotras viajar en un ambiente tan chiquito con ese tipo de tensiones. Mejor que pare gente que realmente tiene ganas, así vamos conversando, riéndonos, acompañándonos, intercambiando.

Nos dejaron en el centro de Humahuaca. Caminamos unas vueltas. Me compré el sombrero anaranjado que verán en diferentes fotos -desde Chile en adelante-. La idea era estar prevenida para enfrentar el desierto y el altiplano andino. Pero en algo erré, es un sombrero volátil, y el viento me lo quiere robar constantemente. Igual es divertido para hacer dedo, un sombrero como de Peter Pan.

Atardecía, decidimos volver a dedo a Pumamarca. Salimos del pueblo hacia la ruta que no está tan cerca. Mientras caminábamos, hacíamos dedo. Enseguida paró una pareja de porteños, de pleno Palermo, de entre 50 y 60 años. Muy buena onda. Charlamos y nos reímos bastante. Nos dejaron en Tilcara. Y ahí de nuevo a levantar el pulgar.

Paró otra pareja, muy jóvenes los dos, de provincia de Buenos Aires. Venían escuchando chamamé, ¡el Chango Spasiuk! Les hice el comentario, dijeron que querían ponerse a tono con la música local. Sonreí, les expliqué que el norte de Argentina tiene diferentes identidades, que el chamamé es más del este. Me dio risa también que, al preguntarles de dónde eran, se vieron con la necesidad de dejar en claro que no eran de Buenos Aires capital, sino de unas cuadras más allá. Pobres, ciertos “porteños” nos han dejado tan mala imagen en todas partes que cuando viajan por el interior, los mejores se sienten mal de ser porteños y prefieren que la gente sepa que no son ellos los “culpables”… Esto lo noté tambien el año pasado trabajando en un hostel en Lima y en Huaraz (Perú). Es una nueva tendencia que antes no veía: los mochileros argentinos quieren ser más federales. Les pasé algunos nombres de bandas de folclore joven del NEA y se produjo el intercambio cultural. Nos dejaron en la entrada de Purmamarca con despedidas agradecidas y deseos de buenos caminos.

Y ahí esperamos y esperamos. Coseché una lechuga fresquita y enorme en el medio de la ruta, seguramente que se le había caído al camioncito de verduras que estaba estacionado al lado de la ruta. El camino provee… Tardamos un montón haciendo dedo ahí, no pasaba casi nadie y oscurecía… Finalmente, nos rescató un auto lleno de gente. Lari y yo tuvimos que ir una encima de la otra. Fue complicado, pero el viaje duró un ratito… Y de nuevo a la casa de Nati y su familia a cocinar y a descansar. La mitad de los dos kilometros de subida a Chalala los hicimos a pié; la otra, a dedo; fue un taxi que no nos cobró 🙂

Abajo, algunas postales de Humahuaca…

Anuncios

Un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s