Viajar con amigos

(O “La vida es un carnaval”)

Hay dos modalidades de viajar acompañada. Una es con amigos, la otra, en pareja. Las que viajan solas parecen ser las más valientes. O podría decirse que hay momentos para viajar acompañadas y otros para viajar solas. A continuación, una serie de reflexiones –desde un punto de vista femenino- sobre estas formas de no viajar en solitario.

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Camino a Canela y Gramado, Brasil, 2013. Viajando a dedo con Niek.

Los amigos que viajan juntos, en este texto, son los que no mantienen una relación sexual íntima, sin embargo, reconozco que en la vida real esto puede distorsionarse.

Lo bueno de viajar con amigos es que no hay tanto apego como cuando se viaja en pareja. Aunque también es cierto que hay amistades que parecen matrimonios; a mí no me suele pasar. Eso sí, no es lo mismo viajar con amigas que con amigos. Yo prefiero la primera opción, pero no desisto de la segunda, ya que a veces me resulta más fácil encontrar amigos viajeros, por la afinidad y la disponibilidad.

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Viajando con Naty por Camburi, Brasil, 2013. “Hoy el tiempo vuela, vamos a permitirnos…”

Quienes viajan con amigos parece que viven en un constante estado de “búsqueda”, de “pesca”, como si el viaje girara en torno a encontrar a “alguien” para entablar una relación pasajera, para llenar vacíos físicos y existenciales que la ausencia de pareja proporciona. Aunque nunca faltan los que salieron a viajar para encontrar al amor de su vida y eso puede resultar complicado para las víctimas.

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Viajando con Naty nos encontramos con Lili en Paraty, Brasil, y fue muy divertido. 2013.

f108209504Los que viajan con amigos están siempre listos para ir de fiesta, para salir a ver “qué onda”, para ir a tomar algo, para descubrir “dónde va la gente cuando llueve” (como dice la canción)… Algunos comentarios frecuentes entre amigas viajeras suelen ser, por ejemplo: “me gusta aquél”, “no, yo lo vi antes”, “bueno, te lo dejo, me gustó más aquél otro”, etc. Lo sé, parece una mera clasificación ganadera. Debo confesar que hasta se llega a inventar códigos alternativos para ser más estratégicas en la pesca en la pecera. Incluso sucede que se aprovecha el conocimiento de varios idiomas para hablar de estas cosas cuando se está en grupo; o, por qué no, inventar un propio lenguaje. Me vienen en este momento frases de amigas que me han dicho cosas como: “pelo con tuco, derecha”, y la respuesta podría haber sido: “yo paso”.

f136908480Generalmente, todo queda en palabras, pero el juego está. Siempre está. Y a veces parece que eso es lo más importante, mantenerse jugando. El peligro es si te toca una amiga con los mismos gustos… Entonces habrá que negociar, o buscar otra amiga. Ese es el tipo de intimidad que se teje con una compañera de viaje. Esos “secretos” son los que más te unen a una amiga en el camino – o a veces te distancian-. Aunque debo confesarles que a mí la pesca en la pecera nunca me funcionó. Siempre que me enamoré en el camino, estaba sola. Y las cosas se dieron de manera mágica y espontánea. Parece que el juego entre amigas termina siendo un escudo para no caer, o una venganza pasiva cuando una misma se siente ganado siendo calificado por grupos de hombres. Otro detalle, noté que las amigas europeas no participan mucho de este tipo de juegos, lo que me hace pensar que debe ser una costumbre muy latina.

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Compartiendo unos días con Julie en Feliz, Brasil, 2013.

Viajar con amigas puede tener dos extremos. Uno, el positivo, es cuando una siente que anda por el mundo con una aliada, alguien que juega tu juego, de tu lado, en tu equipo. El otro extremo es andar con alguien con quien una no se siente muy afín, por ejemplo, una persona que sólo viaja para enganchar algo, o una persona vanidosa o competitiva, hay de todo. Por eso, muchas veces prefiero viajar sola. Porque no ando “buscando”, creo en la Ley Natural de los Encuentros, y lo que más me gusta de viajar es compartir, no competir. Me gusta más el efecto sorpresa de la vida. Pero sí, cada tanto entro en el juego de las chicas para divertirme un rato.

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Viajando con Jorge por Huaraz, Perú, 2014.

¡Ojo! que viajar con amigos también tiene sus trampas. Muchas veces la gente de Couchsurfing, aunque les prevengas que vas viajando con un “amigo”, al llegar te acomodan en una cama matrimonial. Me pasó varias veces con diferentes amigos. Y lo cierto es que no se puede rechazar la hospitalidad. Tampoco una se puede poner exigente y, en el momento en que estás conociendo a la persona que te aloja, no da hablar de tu vida sexual de entrada. Hay que adaptarse, es la regla. Pero, ¡chucha!, algunas veces ha sido tan difícil conseguir dormir tranquila junto a un cuerpo del sexo opuesto tan próximo y calentito, con quien se ha compartido tantas cosas durante el día. Dan ganas de abrazarlo, pero una cosa lleva a otra… y así. Les juro, me aguanté, fui una buena chica, pero dormí muy mal. A veces hasta con sueños extraños y perturbadores.

Es cierto, muchas veces viajo con amigos, pero prefiero encontrar amigas. Porque la distancia entre viajar con un amigo y pasar a estar con una pareja puede resultar milimétrica. Puede suceder que sólo haya un roce de distancia para que la relación se transforme. Y la carne es débil. Y los amigos son personas tan lindas que todo puede confundirse, y perder una amistad es una cosa muy triste.

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Viajando y compartiendo unos días con Bruno en el sur de Brasil (2013). Foto de Julie.

Claro, sí, siempre encontrás chicas que te dicen que “no pasa nada”, “dale pa’lante”, “no te reprimas”, “no hace falta que dejen de ser amigos”, pero para mí es más fácil evitar todo el despelote mental que me puede generar romper esas barreras y no perder a un amigo que quiero mucho. Viajar implica estar casi 24 horas por día con la misma persona, y así, todo se potencia. Y a veces, una realmente no quiere estar en pareja (ni ellos). La libertad tiene sus privilegios y hay que cuidarla.

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Paraty, Brasil, 2013.

Me gusta mucho viajar con amigas, me gusta mucho viajar con amigos, pero no todo el tiempo. Prefiero ir alternando las personas y las experiencias, porque en exceso todo puede descomponerse. No me “caso” con nadie ni con ningún estado, la diversidad es mi marca, ir alternando, ir probando cosas nuevas, darle lugar a la sorpresa, eso me gusta de viajar.

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Recorriendo con Silvana los alrededores de Jericoacoara, Brasil. 2014.

Por otra parte, podría decir que viajar con amigos/as hace que se eviten escenas de celos durante el viaje, pero esto no siempre es así. Hay muchos tipos de personas.

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Camburi, Brasil 2013.

El riesgo que siempre se corre es que tu compañera/a se enamore en el camino y te deje. Pero, generalmente, vale la pena correr algunos riesgos. Y ver nacer un amor siempre es algo que vale la pena.

También puede suceder que tu amiga/o tenga planes de viajar por un tiempo limitado o hasta cierto punto. O que de repente ya no coincidan en algunas cosas. Las despedidas siempre son un poco tristes. Pero pienso que es bueno mantenerse independientes, autónomas. En esos casos, como que hay que aprender a estar sola de nuevo, pero las cosas buenas no tardarán en volver.

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Ilha Bela, Brasil, 2013.

Otra cosa que puede pasar cuando una viaja acompañada es que uno de los integrantes del equipo se enganche con alguien y el otro no. En ese caso, el miembro que quede solo se tiene que bancar algunas cosas como ceder espacios, tolerar momentos de intimidad, esperar a ver si su compañero/a va a salir de la burbuja “de amor” en la que se metió y, cuando llega la separación, hay que viajar con la tristeza del otro por un tiempo. Son cosas de la vida. Igual hay que hablar del tema y a veces no es tan fácil cuando es un nuevo compañero de viaje que no se conoce tanto, hay que llegar a acuerdos para tratar de no invadir los tiempos ni el espacio del otro. La convivencia nunca es fácil en ningún ámbito. Pero creo que lo mejor es poder llegar a un punto de tolerancia y comunicación que facilite la compañía.

De a ratos frío, de a ratos calor...
Jujuy, Argentina, 2015. Viajando con Larissa.

También es muy importante para la convivencia llegar a acuerdos equitativos en tareas cotidianas como cocinar, lavar los platos, organizarse para juntar plata, salidas y paseos, etc. A mí me gusta cuando todos hacen un poco de todo y no queda uno relegado a determinadas tareas.

Iba a escribir sobre viajar en pareja, pero ya extendí demasiado el asunto. Lo dejamos, tal vez, para otro texto.

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Ilha Bela, Brasil, 2013.

¿Qué tipos de experiencias han tenido viajando con amigos o amigas? Me gustaría que compartan alguna anécdota.

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