Tour del Salar de Uyuni -Día 1-

Varias veces pasé por Bolivia, pero nunca había podido hacer el tour del Salar de Uyuni. Esta vez quería saldar esa deuda conmigo misma.

IMG_2250En principio esa ausencia se debió a que, generalmente, no acostumbro a hacer tours, no me gustan mucho. Además, por una cuestión económica. Aunque debo admitir que éste sí valió la pena. De otra manera no hubiera podido ver los paisajes surrealistas que vi, en sitios tan alejados e inhóspitos. Hasta me animo a decir que hacer sólo el tour del Salar de Uyuni en Bolivia vale más la pena que todos los del norte de Chile que tuve oportunidad de conocer el año pasado. Claro que cada sitio tiene su propio encanto, pero si hay que elegir por cuestiones económicas o de tiempo, este es mi balance.

salar de uyuniPor otra parte, tenía mis dudas sobre pagar para ver el salar más grande del mundo porque ya conocía el Salar de Atacama en Chile y Salinas Grandes en el norte de Argentina, y pensaba que con eso ya tenía una idea de lo que iba a encontrar en Bolivia. Aun así, debo reconocer que el salar de Bolivia hizo volar todos los preconceptos previos que tenía. Nunca había visto tantas bellezas geológicas juntas, tanta vida y desolación al mismo tiempo. Pero no fue tan fácil para una viajera de bajo presupuesto acceder a este tipo de turismo. La previa no ha sido una anécdota más, ha sido una de las inolvidables.

Salimos de San Pedro de Atacama con Larissa a dedo, planeando llegar a Uyuni cuanto antes para “negociar” el tour con alguna agencia, incluso el alojamiento. Sospechábamos que Bolivia no sería un terreno fácil para este tipo de intercambios, pero teníamos que intentarlo. El tema fue que nos llevó tres días llegar a Uyuni, no elegimos una ruta fácil, es más, creo que elegimos la peor para hacer dedo. Pero llegamos. Y así como nos bajamos en la ciudad de Uyuni, después de dormir en una mina, de levantarnos a las 3 de la mañana -por un error de cambio de uso horario- para viajar a Uyuni con un ingeniero, y de pasar por temperaturas tan bajas que llegaban a menos diez grados, así, nos subimos al tour para vivir tres días más de aventuras sin pausas.

IMG_5506Cómo conseguimos el tour

En dos horas ya habíamos recorrido varios alojamientos y agencias de viaje proponiendo un trueque, sin obtener nada muy prometedor, aunque hubo un par de interesados indecisos. Nos sentamos frente a la estación de trenes a esperar al ingeniero de la mina donde dormimos, como acordamos, pues nos había invitado a almorzar. Wilson se estaba atrasando un poco y, gracias a eso, le dimos tiempo a Maritza, la dueña de una agencia, a decidirse a invitarnos a uno de los tours. Vino hasta nosotras y nos dijo que ya estaba saliendo, que nos cobraba solamente a una de las dos. Aunque preferíamos pasar una noche en Uyuni y descansar antes de una nueva travesía, finalmente teníamos que aprovechar el envión y subimos al tour. En eso llegó Wilson y tuvimos tiempo de despedirnos, de agradecer la invitación y de devolverle los ponchos que nos había prestado para afrontar las bajas temperaturas del viaje hasta Uyuni.

Día 1

Y “ale-op!”, como dicen en Francia, subimos a una camioneta que fue tras la 4×4 que llevaba a los demás integrantes del paseo, que ya había empezado. Nos encontraríamos todos para almorzar en la primera parada.

El almuerzo estuvo muy rico y nutritivo. Consistía en una enorme funte llena de quinoa y, para acompañar, vegetales salteados con carne y bebidas gasificadasy agua. De postre una fruta. Mientras comíamos conocimos a los otros integrantes del tour: una pareja de franceses y otra conformada por un brasilero y una boliviana. Luego pudimos recorrer una feria de artesanías con buenos precios; me compré un gorrito de lana a 20 bolivianos, pues había pasado mucho frío en los días anteriores y sabía que las próximas tres jornadas andaríamos a unas alturas que rondan los 5 mil metros de altitud y no podía seguir desprevenida.

IMG_5512La siguiente parada fue en el primer hotel de sal del Salar de Uyuni, que ahora funciona como museo y hospedaje no tan accesible. Algo que descubrí en Uyuni fue que no hay un único hotel de sal como yo imaginaba. En realidad, hay muchos hostales a las orillas del salar, en pequeños poblados, hechos con ladrillos de este mineral. Incluso las casas de algunos pobladores tienen esta particularidad. Aunque me sorprendió al principio, luego entendí que es natural que así sea, es lo que hay, ¡lo que más hay!… Pensé: esto me parece que responde al concepto de permacultura: construir con los materiales de la naturaleza que haya a mano, tratando de impactar lo menos posible en el medio ambiente.Sólo que un mundo de sal, no era algo a lo que estuviera familiarizada.

En el Hotel de Sal paran todos los tours, así que no será tan fácil sacar fotos sin la presencia de otros turistas, pero no se impacienten, que más adelante vienen paradas más solitarias; el salar es enorme y hay lugar para todos. En este mismo punto hay una enorme escultura de sal que rinde homenaje al Dakar. Ahí vimos a un grupo de turistas israelitas sacándose fotos desnudos, cada uno sostenía una piedra de sal que les tapaba los genitales. Fue divertido ver la puesta en escena de una de las clásicas fotos del Salar de Uyuni. Pero no era el tipo de fotos que estábamos buscando para nosotras… Estuve pensando al respecto y decidí no publicar las fotos frente a la palabra “Dakar” tallada en la sal, sólo para decir que no me gustan estas carreras. Destruyen mucho el medio ambiente de paisajes únicos en el mundo.

IMG_5516En el Hotel de Sal hay varias esculturas realizadas con este mineral, aunque no me parecieron tan buenas, lo que más me gustaron fueron las mesas y bancos.

hotel de sal UyuniLuego paramos donde había montañistas de sal que sería procesada, aunque no para el consumo. Esta imagen me hizo recordar el paisaje de Salinas Grandes.salar de uyuni

La siguiente parada fue en la Isla del Incahuasi. Aquí se paga una entrada opcional de 30 bolivianos si se quiere ingresar a la “isla” y hacer una caminata. Nosotras decidimos no ir, como muchos otros que se quedaron sentados en las mesas de sal, comiendo frutas y charlando. Igual se podía apreciar la belleza del lugar desde abajo. Es como un cerro de tierra en medio del salar con cardones gigantes. Ya había visto bastantes paisajes similares, aunque sin la sal, en el noroeste argentino.

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Después seguimos como navegando sobre cuatro ruedas durante un buen rato. No sé si eso se puede, pero en un mar de sal, no podía pensar en otra cosa. Hasta que nos detuvimos en medio de la nada, o en medio de la sal, para sacar fotos sin perspectiva, que son otro clásico de este tour. IMG_2244

Acá no hay truco de edición ni especial destreza del fotógrafo; aunque sí, un poco sí… La verdad es que sin la ayuda de nuestro guía no hubiéramos podido sacar las fotos divertidas que armamos, él las ideó y las tomó, y creo que quedaron geniales. Pero el mayor atributo lo tienen el blanco del salar y su inmensidad, que ayudan a borrar las perspectivas en una composición de superposiciones de objetos y/o personas. No conozco la explicación física o técnica de éste fenómeno, sólo puedo dejar una prueba de que es posible superar ciertos límites visuales y que los amantes de la fotografía podrán pasarla bien usando la creatividad.

IMG_2247 IMG_2248 IMG_2256 IMG_2257El último tramo de la primera jornada fue en dirección hacia el hotel de sal donde pasaríamos la noche, en una de las orillas del salar. En el camino se podía ver un cambio en el color de la sal que se vuelve más fangosa y blanda, por lo que hay caminos especialmente preparados para el tránsito. Pudimos ver llamas y vicuñas caminando por el salar. Me pregunto ¿qué encuentran en medio de tanta salinidad?

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Este hotel pertenece a la hermana de la dueña de la agencia que nos llevó y es realmente muy lindo y cómodo. Al llegar nos sirvieron bebidas calientes con galletitas (menos mal, porque moríamos de hambre) y, más tarde, tuvimos una deliciosa cena con comida regional: pique macho. Hay que tener en cuenta que durante los tres días de tour es muy difícil acceder a una ducha que realmente tenga agua caliente. En este hotel hay unas duchas compartidas que se pagan por separado, el agua sale caliente, pero hace tanto frío y el chorro es tan pequeño que hay que estar preparados para sufrir un poco por la falta de comodidades en un paisaje tan inhóspito. Muchos prefieren no bañarse durante lo que dura el tour o van preparados con tohallitas húmedas. Nosotras nos duchamos porque somos valientes. Y porque hacía varios días que veníamos viajando por desérticos altiplanos y realmente necesitábamos asearnos.

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Dormir en un hotel de sal es una linda experiencia. Dicen que la sal absorbe malas energías. De lo que estoy segura es que el cuarto era bien calentito debido a las gruesas paredes, y teníamos baño privado, camas confortables, acogedoras sábanas y acolchados, la gente era amable. La verdad es que necésitabamos una dosis de confort. Y la tuvimos.

Agradecimientos:

A Larissa por sacar las fotos en las que aparezco. (Sigan su viaje en Rosa dos Ventos).

A Maritza de la Agencia de Viajes Expediciones Empexsa de Uyuni.

tour de Uyuni

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