Algunos consejos mochileros

Redactando las crónicas de Uruguay, se me ocurrió sacar en limpio algunos consejos de mochilera que sí me animo a dar, aunque ya se habrán dado cuenta que dar recomendaciones no es mucho mi estilo. Pero vamos a intentarlo, de mochilera a mochileros, algunos truquitos aprendidos con los años de viajar con una alforja gigante en la espalda.

Cuando estás en la ruta haciendo dedo conviene parar la mochila prolijamente en la banquina, de frente, como si fuera un Documento Viajero de Identidad. Esta idea me la dio un amigo mochilero que, en sus primeros viajes, disfrutaba haciendo análisis psicológicos de las técnicas para viajar a dedo. Luego lo fui corroborando con la práctica.

Esto, generalmente, comunica en primera instancia un estilo de vida, una forma de viajar, dejando en segundo plano otras posibilidades que perjudican, como por ejemplo: mujer que hace dedo sola puede robar, o se prostituye, o cosas peores del imaginario colectivo (esto me lo dijeron choferes en Brasil, yo no lo sabía).

Mujer + mochila = mochilera. Y nada más. Tratemos entre todos que esto nunca signifique otra cosa. Lo mismo para los hombres, aunque en la sociedad es cierto que el machismo logra que “mochilero” y “mochilera” a veces signifiquen cosas diferentes. Prefiero no entrar en discusiones de género en este texto.

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También es importante que si viajás con dos mochilas la pequeña quede escondida detrás de la mayor, ya que mucho bulto a primera vista puede ser una razón para que no te lleven por falta de espacio.

Si son varios viajeros con varias mochilas, una detrás de la otra, dejando al frente la más grande. La persona que hace dedo se puede poner detrás o al costado, eso creo que da igual. Pero lo mejor es no esconder la mochila en un matorral, por ejemplo. Aunque se puede disimular el tamaño del bulto por superposición, sino asusta.

Tampoco es correcto que alguien se esconda para luego abordar corriendo el vehículo que para, eso es trampa. Y si hacés dedo, mejor que no viajes con una valija o sin mochila. De última que sea una pequeña, ya que puede significar que sos estudiante.

Todos sabemos que esa mochilita puede ir en el regazo sin problemas, incluso es más seguro que sea así cuando llevamos en ella las cosas de valor. Nunca la sueltes ni pierdas de vista. Perder una cámara, un documento o dinero puede ser trágico en un viaje. Y a los ladrones los hace la ocasión, como dice el dicho.

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La mochila grande vivirá las mil y una vicisitudes. Ahí van las cosas que si se pierden, bueno, será triste, pero no el fin del mundo. Generalmente, vestimenta, calzados, carpa, bolsa de dormir y objetos de segunda necesidad que cada uno carga según su personalidad. (Dime qué cargas en la mochila y te diré quién eres…) Yo he cargado muchos libros, por ejemplo. Por suerte ahora leo en forma digital sin prejuicios, y la espalda me lo agradece.

Hay que tener en cuenta que la mochila grande a veces debe ser lanzada a la parte de atrás de una camioneta o un camión, incluso en baúles roñosos de colectivos viejos; se suele llenar de tierra y grasa, así que si tiene una funda impermeable es mejor que se la pongas aunque no llueva. Esto evitará que se vea tan sucia, porque la falta de higiene puede ser un motivo para que no te lleven a dedo. Enserio.

La apariencia es importante en todos los aspectos de la vida. Eso de mochilero sucio, no va. Podés ensuciarte mucho en un día de aventura, pero al final del día o de la aventura (que a veces dura más de un día) hay que encontrar la forma de recuperar la higiene, también de tus ropas y pertenencias.

Cuando viajás compartiendo vehículos y casas, es imprescindible tratar de no ser egoísta y pensar también en la comodidad de los otros. Imaginate que te espera alguien de Couchsurfing en un departamento pequeño e impecable, no podés aparecer con una mochila o un calzado tan mugrientos, en todo caso yo pediría ayuda para limpiarlos antes de seguir viaje y llegar en mejores condiciones al próximo destino. La intención es lo que cuenta.

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Esto lo aprendí porque cuando vuelvo a casa después de un largo viaje mis padres se horrorizan con la mugre de mi mochila, llena de grasa de camiones y camionetas difícil de limpiar, y me la hacen dejar fuera de la casa (mi pobre amada compañera). Yo ni siquiera me doy cuenta pero a ellos les repugna. Por suerte tienen la confianza de decírmelo, pero en otros sitios tal vez no se animen a pedírmelo pero seguro lo estarán pensando. Entonces, creo que es fundamental aprender a ponerse en el lugar del otro para que la hospitalidad sea mutua, tanto del anfitrión como del huésped.

Tampoco cargues cosas frágiles en la mochila grande porque puede terminar debajo de cargas muy pesadas y esto no siempre es controlable. Además, la mochila grande puede ser un buen colchón, un buen asiento, una buena almohada, una cosa grande para abrazar en esas largas esperas solitarias del camino.

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Las cosas que pueden estallar y generar problemas internos en la mochila, como champú, pasta de dientes, cremas, medicamentos, protectores solares, etc., suelo poner en bolsitas de plástico individuales y en bolsillos externos para que la tragedia sea menor en caso de ocurrir un accidente.

Por otra parte, no todas las mochilas traen varios compartimentos y los viajeros como yo solemos llevar en el mismo hueco calzados sucios, ropa sucia, ropa limpia, alimentos, etc. Parecen cosas incompatibles; de hecho lo son. Suelo resolver esto con una técnica muy bricolage, porque en ninguna parte consigo exactamente lo que necesito del tamaño ideal. Entonces confecciono mis propias bolsitas de viaje, algunas de tela normal y otras de tela impermeable. En casa tenemos máquina de coser y la tarea se resuelve más fácil, pero si no te gusta coser, seguro que hay una modista en tu barrio que te puede dar una mano con eso.

Por ejemplo, me resulta útil separar la ropa interior de lo demás en una bolsita de tela, así la encuentro más rápido cuando voy a darme un baño, ya que las prendas pequeñas se pierden en ese hueco sinfín que es la mochila.

Para mí, la toalla húmeda va arriba de todo, si se puede encima de una campera (chaqueta) impermeable, que además de evitar que se moje el resto de las cosas, queda a mano por si llueve o hace frío. Seguro que hay muchas otras cosas que no cuento en este texto porque creo que ya las practico de manera inconsciente.

Para el final, dejo lo más obvio y repetido en todas partes, y en muchas de mis crónicas: cuidado con el peso de la mochila. Cuanto más liviana y pequeña sea, más posibilidades vas a tener de: que te lleven haciendo dedo en la ruta, que la carguen en un auto con cofre pequeño, que la puedas llevar a mano en un camión o bus para mayor seguridad, que la puedas llevar puesta viajando en moto si te llevan en tramos cortos, que puedas usar transporte público en las ciudades (aunque tenga catraca), etc. Todo esto yo lo viví con dificultad por tener demasiado equipaje, así que lo digo por haber aprendido de mis propios errores.

Seguro que cada uno encuentra sus propios truquitos para cargar y sobrellevar mejor un viaje con mochila, me gustaría que los vayan compartiendo en los comentarios de abajo, ¿se animan?

Para seguir leyendo:

Copia de cosas de viajar 1 (1)

uruguay carátula (1)

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